Parece un árbol, pero son dos. Crecen juntos, tronco a tronco, casi entrelazados. Una de las copas se presume en amarillo, porque es mayor. El otro es más joven, aún no está en momento de floración. Pero todo es cuestión de tiempo. Se complementan. Se adornan. Si te acercas, puedes oír el rumor amaderado que emiten al contenerse. Es un hermoso e inconfundible flamboyán amarillo hablándonos de amor.

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  • Al nacer, me nombraron Addy. A los 25 años nombré «Letranías» lo que me nace en palabras al percibir la vida como una experiencia poética. Aquí escribo lo que me inunda de solaz el pensamiento tras el encanto de un encuentro.

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