16,agosto
2014

El día que supe lo que es un ídolo

Por Addy Góngora Basterra.

“Lo más negro que hay es un carro fúnebre, cuando llueve”

Jaime Ross

Un miércoles de abril, al llegar a casa de la escuela, recuerdo perfectamente lo que había en la televisión: una multitud en la calle y la noticia mayúscula de la muerte de Cantinflas. Recuerdo las imágenes a blanco y negro. No sé si porque así eran o porque así me hace recordarlas el ambiente lluvioso del funeral y los tres días de luto nacional que declaró el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Algo que agradezco del trabajo de Mario Moreno es la producción y transmisión en televisión abierta de “Cantinflas Show”. De niña esperé y disfruté esos dibujos animados sobre temas vinculados a personajes célebres, historia universal, arte y cultura.

Ahora Youtube es el túnel a través del cual podemos acceder a las cápsulas que a muchos nos hacían feliz desde la musiquita del opening.

Cuál sería la diferencia en nuestro país si las televisoras, en vez de pasar “talk shows” con nombre de mujer, pasaran programas culturales. O qué sucedería si el tiempo de transmisión que durante décadas le han dedicado a “El Chavo del Ocho” se lo dedicaran a algo formativo y educativo vinculado al arte.

Habiendo en México tanta riqueza cultural, tantas cosas buenas, tanta gente creativa y talentosa, es como para que produjéramos programas a la altura de la BBC de Londres. Todos sabemos las intenciones, el poder y la manipulación que hay detrás de un canal; pasar todos los días durante tantos años programas que se repiten y no tener la innovación para darle a la gente dosis de algo diferente, dice mucho de quien lleva las riendas.

La gente habla de lo que conoce. Tiene razón Groucho Marx: “Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro”.

Próximamente veremos a Óscar Jaenada, actor español, dándole vida a Cantinflas en una película que dirige el mexicano Sebastián del Amo (“El fantástico mundo de Juan Orol”, 2012). “¿Un actor español para encarnar a uno de los personajes más memorables que tiene México?”, seguramente nos preguntemos varios. Del Amo declaró en una entrevista que no hubo ningún actor mexicano que lo convenciera (¿Qué pasó, Chato, tan mal estamos?) y agregó que Jaenada tiene rasgos físicos que evocan a Mario Moreno.

En la cinta también veremos a Bárbara Mori como Liz Taylor y a Ximena González Rubio como María Félix.

Con los años he entendido por qué Chaplin expresó “En la comicidad, sólo Cantinflas y yo”, por qué el “New York Times” publicó su obituario, por qué la Real Academia Española incorporó el término “Cantinflear” al diccionario y por qué hay en el Paseo de la Fama de Hollywood una estrella con su nombre.

En aquel abril de 1993, la noticia de la muerte de Cantinflas fue una marea que se expandió rápidamente por medios informativos nacionales y extranjeros. La XEW La voz de América Latina transmitió en vivo la crónica de lo sucedido: “Con el ensordecedor grito de Cantinflas, Cantinflas, han llegado a la cripta los restos de don Mario Moreno Reyes encabezado por su hijo Mario Moreno Ivanova, quien recibe múltiples muestras de afecto de los asistentes (…) Flores vuelan sobre los restos de don Mario Moreno Cantinflas (…) Este es el último adiós que le está dando el pueblo”.

De fondo se escucha a la multitud a coro “Se ve, se siente, Cantinflas está presente”. La urna de bronce y plata se alzó para la gente, que aplaudía enardecida, minutos antes de ser ingresada a la cripta familiar. Banderas de México ondeaban en un emocionante sentimiento popular que creo que no ha vuelto a repetirse.

Yo tenía once años aquel miércoles de abril. Ese día supe lo que es un ídolo y cuán grande era el fervor y la tristeza por la muerte de quien tanto hizo reír al pueblo mexicano.

Publicado en el Diario de Yucatán.

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